pro c h o i c e

. . .
después de leer un rato, no sé si fue éste gobierno o todos nosotros quienes perdimos la oportunidad de hacer algo diferente.
en nuestro hermoso país, en este capítulo bizarro de la historia.

el debate no pasa por si se dice o no se dice presidenta. ni lo hará más edificante que cualquier perfecto imbécil se desfogue en descalificaciones; durante el menemato no escuché quejarse a tantos ni operar a casi ninguno: se ve que ciertos mecanismos estaban bien aceitados.
la cobardia tiene muchos nombres, e internet es el foco preferido de este tipo de parásitos.

la pregunta debería ser qué hace cada uno de nosotros, desde su propio lugar, para traccionar este mágico y misterioso virus de ser argentino en el mundo, hoy.

todos los días viajo en trenes, subtes y colectivos repletos de gente que va o vuelve de sus trabajos. gente que se la banca, que transpira, que paga sus cuentas y es feliz si sus hijos comen.

todos los días me pregunto que pasaría si mañana todos tratáramos de cruzar por la esquina. puede ser que mejore.

alguito.

no?


yo vivo en el puerto de santamaria del bonaire.

de todos los rincones del mundo vinieron y seguirán viniendo millones de personas,
que desearían haber nacido aquí. y nosotros no damos pie con bola, no evolucionamos,
tiramos los papeles en el suelo.

la clase dirigencial es la neta expresión del cuerpo social de un país.
así como sus periodistas, sus empresarios, todos los que conforman el suelo patrio.
y, al igual que el circo, la máquina de chismes sabe sólo dos cosas: facturar
y no dejar silencios de radio.




los laburantes seguimos esperando que salga el proximo tren.



por eso, un poema











"Es posible que mañana muera, y en la tierra no quedará nadie que me haya
comprendido por completo. Unos me considerarán peor y otros mejor de lo que soy.
Algunos dirán que era una buena persona; otros, que era un canalla.
Pero las dos opiniones serán igualmente equivocadas."
Mijail Lérmontov, Un héroe de nuestro tiempo

era soledad

salía el sol
sobre una península de pescadores sin red

(sobre la sonrisa de la mujer que despertaba sonriendo)

alguien asomó de su envoltura crepuscular
preñado con delitos y sueño
alguien pisó la frontera humedecida
donde es imposible no dejar marca
(una estrella continuó viva después del maremoto)

y sobrevinieron
tibios cromosomas
un caminar para siempre imperfecto
la certeza de haber permanecido casi a salvo
durante una sucesión de mareas
(ahora la cáscara ha envejecido)
es decir que su carga ha ido mutando
hasta no encontrar más hogar que el cielo
y dos manos

1 comentario:

Silvina dijo...

El debate no supera las superficies y ese es (en mi limitadísimo y humano parecer anguilo/cerebral) el abismo más profundo.
La cobardía conoce los 99 nombres de dios e internet tiene aspecto de profeta.
Hay gente que si y hay gente que no.
No quiero viajar todos los días, pero me sale cruzar por la esquina, separar la basura y mirar a las personas como si estuviera bebiéndolas a pequeños sorbos placenteros. Vivo en una París pequeña y desde todos sus rincones vienen y seguirán viniendo millones de personas.
A cada quien su circo, su máquina aceitada, su silencio de radio, su noción de suelo patrio.
Para ellos, tu poema.
Alguito.
Y una mujer que despierte sonriendo delitos y sueños.